Soledad, dolor, desilusión, perdidas de
seres queridos era lo único que conocía desde pequeña la joven de cabellos
rubios y brillosos.
Era un día soleado, las flores perfumaban el ambiente
y los pájaros cantaban sin cesar en la isla, la joven esa tarde se dirigía al
mar con sardinas para alimentar como cada día a los delfines que se acercaban buscando
alimento.
Ella amaba a los delfines mas que a su propia
vida ya que desde niña fueron su única compañía en la isla, esa tarde los
delfines no llegaron a la playa donde usualmente ella los alimentaba,
preocupada por que les hubiese pasado algo se fue hacia su casa en búsqueda de
su moto a acuática.
Una vez en el mar la joven ve a uno de los
delfines que ella cuidaba en las orillas de la playa, cuando se dirige hacia la
costa el delfín se encontraba inquieto y tironeaba del pie a la hermosa mujer
para que lo siguiera, hizo caso y lo siguió
hacia las profundidades y de repente ve un bote con un brazo que caía en el
agua y toda la manada de delfines a su alrededor, inmediatamente la joven se acerca
y amarra el bote y lo arrastra hasta la playa.
Una vez en tierra lleva al lastimado joven a su
casa donde cura sus heridas y recuesta sobre su propia cama. Horas más tardes
el hombre despierta asustado, frota sus ojos y ve a la joven, sus ojos
empezaron a brillar al igual que los ojos de la hermosa señorita que quedó deslumbrada
por la mirada del sujeto. El hombre comenzó a gritar "Laura, estas viva creí
que te había perdido" y se abalanza encima de la joven abrazándola y besándola
demostrando un cariño inmenso hacia ella. Perpleja por la situación la joven
decide seguirle la corriente y se hace pasar por esa desconocida mujer que el
apuesto hombre nombraba, luego soltó sus manos y empezó a correr, mientras el
hombre se bestia rápidamente para buscarla y saber que el sucedía. La joven
llega a la playa y entre los delfines comienza a pensar en lo bello y cariñoso
que fue el hombre con ella, quizás el golpe afecto su memoria pensaba la bella
mujer, fue ahí cuando tomó la decisión de hacerse pasar por la persona que
nombraba el sujeto. Al llegar a la casa ella abraza al hombre y comienza a
besarlo mientras rezaba para que no recupere la memoria y la abandone como toda
su familia.
Esa semana el hombre se quedó con la bella
mujer haciéndola reír, divertir, agasajándola y dándole amor como hacia mucho
la bella señorita de cabellos rubios no sentía.
Una noche en el patio de la casa mientras se
hamacaban en la hamaca hawaiana los dos abrazados miraron las estrellas que brillaban
mas que nunca en la isla, el hombre le propone casarse a la joven, ella entre lágrimas
y gritos de alegría acepta. Al día siguiente celebraron la boda en la costa.
Una vez colocados los anillos hechos con margaritas extraídas del jardín los
dos fueron con los delfines que gritaban a orillas de la playa. Los dos se
abrazaron y besaron mientras los delfines los rodeaban y saltaban en el agua. Cuando
de pronto el hombre ve un vestido de novia flotando junto a unos delfines, se acerca
hacia el vestido y alerta que es una mujer que se encontraba sobre un trozo de
madera desmayada y golpeada cuando descubre su rostro que se encontraba tapado
por su cabello se da cuenta que era su novia Laura la que creía era la joven.
Cuando la lleva rápidamente a la playa donde se
encontraba la joven asustada e intrigada por tal raro hecho se dio cuenta que
era su hermana gemela la cual creía había fallecido cuando era una niña como le
habían dicho sus padres.

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